Columnas 2001

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Saturday, September 23, 2006

Una visita. (2001)

Una visita. Jesús Humberto González de León.
Llegamos y nos empiezan a mirar con curiosidad, casi todos estan en las canchas de basketbol de cemento gris, igual que el cielo que de ese dia y como todo ese lugar lugubre y triste. Aunque estan en la cancha, no juegan. Mientras unos platican, otros se dedican a bailar con la musica colombiana que proviene de una grabadora . Si no juegan no es porque no les guste sino por que casi nunca hay balones, “porque los ponchan”. En este lugar no hay mucho en que entretenerse. Juan junto con otros ofrece articulos como rosarios o plumas forradas con hilos morados, rojos, azules que semejan un arociris y forman frases con leyendas como “Dios es perdon.” Estan tambien los salones para tomar clases, pero el mismo maestro les da a diferentes niveles y grados de conocimiento, y lo que para unos es dificil para otros como Alberto es aburrido. Tambien hay una capilla donde de vez en cuando se puede ver algun muchacho por ahí. Pasamos a un salon en donde convivimos el grupo de afuera con ellos. Alberto con aparente timidez, que era mas bien desconfianza, tardo poco en empezar a platicar con Maria y su amiga, una de los del grupo visitante. Hace poco me entere por azares de la vida que los compañeros de Alberto le han empezado a decir “el licenciado” desde que le asignaron algunos trabajos administrativos. Recientemente, hasta le dieron una llave de las oficinas, gracias a su honradez y desempeño. A sus 17 años es uno de los mayors de este lugar. Por su edad o por su liderazgo, los demás le guardan un respeto y obediencia. Cuando dice algo le hacen caso. A la hora de la comida todos hacen una fila en el pasillo que se encuentra a la entrada del comedor, delimitado por una pared de un gris lugubre y decolorada que lo separa los baños algo descuidados. Mientras se dirigen al comedor Antonio y Juan van dandose golpes, aprovechando un descuido de sus superiores. Llevan la ira dentro de ellos y aunque se comportan mejor por la visita, no se aguantan. “Es que no me voy a dejar que me este molestando”-dice Antonio, que tambien esta ahi por homicidio, mientras Gonzalo del grupo visitante le dice “ no les hagas caso”. Le pide control y dominio de si mismo, fácil de decir, muy difícil de lograr Se empieza a pasar lista y Alberto responde un “presente” con una voz ronca. Alberto sueña con seguir estudiando, sueños de libertad, sueños de perdon, de olvido , de empezar de nuevo. Piensa para si mismo “ Si Dios ya me perdonó quiero que mi familia y la sociedad tambien lo haga.” Alberto había matado a su padre. Parricidio le dicen a la etiqueta que lleva puesta. Por si usted no lo habia adivinado, se trata del centro de readaptacion varonil para menores en donde, ya que muchos son de Piedras Negras, Monclova o alguna otra ciudad no tan cercana, la comunicación es principalmente por telefono con sus madres, las visitas son mas bien pocas y bienvenidas cuando llegan, como los alumnos del Colegio Cumbres o el Padre Gaetano, de la pastoral penitenciaria. Todos estan ahi por una razón diferente, como dice uno de los custodios, para algunos su error fue estar en el momento inadecuado, en las circunstancias inadecuadas y reaccionar de la manera equivocada e irreflexiva que se les hace fácil a su corta edad. Recientemente dijo el Papa “no ha paz si justicia, ni justicia sin perdon”. Y lo predicó con el ejemplo cuando visitó y perdonó en la cárcel a su agresor Ali Agca, quien le había disparado tiempo atrás. El Papa estuvo abogando por el hasta que finalmente fue liberado y trasladado a su tierra en donde se le juzgó por otros delitos diferentes. Si todos los agredidos visitaran y perdonaran a su agresor, estarían ambos mas en paz. En estos dias, en que se requiere paz, tolerancia y comprension, aprovechando el tiempo propicio, hagamos un esfuerzo por sembrarlas en nuestra familia, trabajo y ámbito en el que nos desenvolvamos. jesus50@hotmail.com

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